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martes, 27 de agosto de 2013

 

Cómo combatir  al graffitero  en los condominios

  
Se llama aerosol, pintada o grafiti —palabra plural tomada del italiano graffiti, graffire, y ésta a su vez de la latina scariphare, «incidir con el scariphus»: estilete o punzón con el que los antiguos escribían sobre tablillas—1 2 a varias formas de inscripción o pintura, generalmente realizadas sobre mobiliario urbano. La Real Academia Española define "grafito" como una pintada particular, y su plural correspondiente es "grafitos", aunque esta palabra se usa específicamente para referirse a las inscripciones arqueológicas.3
Su origen son las inscripciones que han quedado en paredes desde los tiempos del Imperio romano, especialmente las que son de carácter satírico o crítico.
Actualmente se pueden ver en todas partes, con abundantes casos no deseados, tanto en condominios de  viviendas, como en cualquier parte de la ciudad, afectando avisos publicitarios, paredes de casas, comercios,  edificios de oficina,  autopistas, en fin,  en cualquier rincón insólito, lo cual lo  ha convertido en un verdadero problema social. Es un acto propio de personas denominadas vàndalos 

Históricamente  eran los integrantes de un pueblo bárbaro de origen germánico oriental que quedó en la historia como símbolo del salvajismo y de la falta de civilidad. Por eso el término vándalo hoy se utiliza para hacer mención a la persona que comete acciones propias de la gente salvaje. Vandalismo, por lo tanto, es un concepto que puede utilizarse para nombrar a la destrucción que parece propia de los antiguos vándalos. Es una conducta destructiva que no respeta las cosas ajenas y que suele expresarse a través de la violencia

El vandalismo es la hostilidad hacia las propiedades ajenas. Suele manifestarse en el espacio público con ataques a monumentos, bancos, paredes, etc., ya sea con la intención de transmitir un mensaje o por el simple hecho de destruir lo ajeno.    

Una de las formas más frecuentes de vandalismo es el graffiti cuando se concreta sin autorización. Las pintadas en las paredes de una casa o en una estatua tienen víctimas (el dueño de la residencia, el Estado) que sufren daños patrimoniales. Quienes se expresan a través del graffiti, sin embargo, sostienen que la libertad de expresión trasciende la propiedad privada o los objetos materiales.

El vandalismo también puede desarrollarse de forma virtual a través de la alteración de las páginas de Internet. Una muestra del vandalismo digital ocurre cuando se interviene un sitio para la publicación de un mensaje contrario al verdadero espíritu de la página en cuestión (como la inclusión de una proclama a favor del aborto en un sitio de la Iglesia Católica, por ejemplo).

Características del Graffitero:
1)      Son jóvenes, un alto porcentaje, menor de edad.
2)     Fuera del sistema educativo, sin trabajo, con necesidad imperiosa de reconocimiento, con resentimiento familiar y social y con ínfulas artísticas que, el ser graffitero, le otorga un amplio margen para su venganza sin causa.
3)    Tienen un alto índice de vanidad. Tanto que la mayoría de los grafitis se refieren a la firma o identificación del graffitero. Normalmente no hay graffitis colectivos, todos son personales. Su sello individual, reconocible y visible a cientos de metros, por ello tiene que ser enorme. Todo para decir “Yo estuve allí”.  Sin embargo, algunos organismos gubernamentales han tratando de encausar sus inquietudes,  convirtiéndose  en una especie de empresarios graffiteros de la ciudad o del país, inclusive tratando de monopolizar esta forma de expresión.
5)     A esta vanidad artística se tiene que agregar la vanidad de haber superado el riesgo. Es decir, más mérito, a los ojos de sus pares graffiteros, tiene  su firma el que pintó al borde de la azotea de un edificio, como el de pared baja de una blanca Iglesia, a las que, últimamente, se han visto casos  de entes que pagan por hacerlo, considerando erradamente, que esta es una buena manera de encausar inquietudes artísticas.   Igualmente se pueden ver en un piso  alto de  los ventanales de un cuartel, Hospital,  esculturas o estatuas públicas, etc.
Quien logra superar un riesgo, dejando constancia de ello, es premiado con adrenalina y con el respeto y consideración de vanidad de sus colegas.
6)     Ser graffitero es una acción de alto riesgo,  buscan descubrir dónde está su límite. Ven la posibilidad de encontrar  todo tipo de emociones fuertes, de disfrutar litros de adrenalina. Es como un deporte de alto riesgo. Algunos son captados por organismos gubernamentales tratando de encausar sus inquietudes, entes  que se convierten en una especie de empresarios graffiteros de la ciudad o del país, inclusive tratando de monopolizar esta forma de expresión: de allí su atractivo, la sociedad y  la altura,  muchas veces,  retando a la Ley de la Gravedad, es lo máximo. Características del Graffiti
Anonimato: Por lo general el autor nunca deja su firma, pero si se trata de grupos u organizaciones, estos dejan rastros que pueden ser identificables.
Marginalidad: Son sectores de minorías sociales y sus mensajes implican una ruptura con el sistema establecido.
Espontaneidad: Las inscripciones surgen en un momento de manera imprevista y como una forma de expresarse.
Escenicidad: Se realizan en lugares públicos a manera de que los lean la mayor cantidad posible de personas y produzcan el efecto deseado.
Velocidad: El objetico de realizar un graffiti es no ser descubierto, por seguridad y por anonimato.
Precariedad: Los medios utilizados son de fácil acceso para los graffiteros.
Fugacidad: Su duración es poca puesto que corren el peligro de ser borrados.
Lenguaje: Se interesan en que sea directo y que sea expresivo.
Por lo tanto, los graffiteros permiten la oportunidad de hacer lecturas alternativas de las realidades nacionales, como ellos la ven.

 Como combatirlos
1)      Actuar PRONTO. Si un área urbana es convertida en campo de combate, si no actúa rápido está perdido. Porque el aliciente del graffitero, saciarse de vanidad frente a sus pares se le impide sì al día siguiente se le borra su obra. NO se le da oportunidad de dejar “constancia” in situ. Ese graffitero, con seguridad, se muda.
2)     Actuar PRONTO. Usted y/o su comunidad tienen más recursos económicos que el graffitero, cada pote de pintura spray está costando mucho dinero. Borrar el graffiti, es perder la inversión. Puede intentarlo otra vez, pero si en otra oportunidad vuelve a perder su graffiti, las pérdidas materiales serían significativas y no volverá a intentarlo. Si deja que los demás graffiteros se enteren de la existencia de un nuevo graffiti, los incentivará a competir y no será igual que hacerlo lo más cercano a inmediatamente. La comunidad organizada es la única que podría actuar rápidamente, por lo tanto, las lentas alcaldías responsables de subsanar este asunto, deben apoyarlos con recursos.
3)     Lograr que se establezca un registro, en cada ferretería, de quienes adquieren potes  pintura spray.
4)     En México y USA se castigan, con multas y cárcel, a los padres de menores graffiteros. En casi todos los paises esta actividad es penalizada en diversos grados, en el que se incluye el resarcimiento de los daños ocasionados a los bienes.
5)     Considerar al graffitero y a su producto como un acto de vandalismo y actuar en consecuencia.




























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